miércoles, 21 de agosto de 2019

Etapa 5 - Puertomarín-Arzúa

A las nueve de la mañana, con el cielo encapotado y niebla en el horizonte, salíamos de Puertomarín -o Portomarin, lo he visto escrito de las dos formas- no sin antes desayunar en el bar del "camarero-historiador", el cual nos daba un último consejo antes de desearnos el "Buen Camino" de rigor: "Cuando paséis por Gonzar, a la salida, tras subir una larga cuesta,  os encontraréis un desvío, apenas señalizado, para Castromaior. ¡Cogedlo! Sólo os desviará cien metros del camino y vais a ver las ruinas de un poblado celta del año 400 a.c. que es el mayor y mejor conservado de toda España".

Dicho y hecho. Allá que íbamos, subiendo las pronunciadas rampas que hay para salir de Puertomarín, quince kilómetros de interminables subidas. Atravesando las nubes hasta quedar por encima de ellas y poder ver el sol. Y llegábamos al desvío. Y nos desviamos por él. Y... ¡qué impresionante! ¡Tantos años pasando a tan sólo unos metros de esta maravilla y sin saber que estaba ahí!

Nos hicimos las fotos de rigor y continuamos descubriendo caminos, aldeas e Iglesias. En resumen, disfrutando como la primera vez.

Alrededor de la hora de comer llegábamos a Melide. Parada obligatoria para satisfacer nuestras ganas de comer pulpo. Una vez dada buena cuenta del tan codiciado octópodo, los cachelos y el correspondiente ribeiro, nos poníamos en marcha rumbo a nuestro destino final: Arzúa.

Mañana será la última etapa y, como siempre, el deseo de llegar pelea con la tristeza del final de la aventura. Pero no vamos a ponernos nostálgicos. Todavía nos quedan cuarenta kilómetros de disfrute y la llegada a Santiago.

Distancia: 49,1 km
Tiempo: 3:40 h
Vel. Media: 13,4 km/h
Vel. Max.: 51,6 km/h
Ascenso: 1.022 m
Descenso: 1.008 m


















1 comentario:

  1. El poblado celta me recuerda el del Monte de Santa Tecla, también muy bien conservado aunque, curiosamente, allí las viviendas son de base redonda.

    Y por fin veo el pulpo, hombre.

    Venga, el último tirón y el sabor agridulce del objetivo cumplido y el fin del disfrute.

    Un abrazo

    P.S.: Comeros una tarta de Santiago a mi salud donde ya sabes

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